Tecnología

Luces antiniebla

Las luces antiniebla integradas en el parachoques delantero generan un haz de luz de dispersión ancha sobre la carretera, que se optimiza en condiciones de poca visibilidad. Estas luces proporcionan buena visibilidad a pesar de la niebla, la nieve o la lluvia. Debido a que la luz de las luces antiniebla sigue un ángulo de dirección que se encuentra a una distancia considerable de la línea de visión del conductor, es muy complicado que cualquier otra luz se refleje y lo deslumbre. De esta forma se puede mantener un amplio rango de visibilidad y el conductor puede ver bien a pesar de la niebla.

Las luces antiniebla incrementan la seguridad de la conducción en condiciones de poca visibilidad y facilitan la orientación del conductor bajo circunstancias climatológicas adversas. Se amplía hacia delante el campo de visión del conductor con niebla, nieve o lluvia y el haz de luz ilumina una zona más amplia de la carretera, lo que hace más fácil seguir las líneas laterales de la calzada. La visión del conductor no se ve distorsionada por los deslumbramientos (como sucede con la luz de los faros de carretera) ocasionados por los fragmentos de luz procedentes de los faros de los demás vehículos. Esto sucede porque el reflector de la luz antiniebla extiende el haz de luz en una banda horizontal y genera una iluminación óptima de las zonas laterales.

La luz se distribuye marcando una clara barrera entre la claridad y la oscuridad. El resultado es que no se producen reflejos en el campo de visión del conductor, sino una luz que amplía hacia delante la visión de éste. Las luces antiniebla facilitan la detección de otros usuarios de la carretera en condiciones de poca visibilidad, pero también su vehículo puede ser visto con antelación por los demás, aumentando de esta manera la seguridad en la carretera.